Clases de Yoga

Elongación * Flexibilidad * Tonicidad * Meditación * Relajación * Reeducación postural * Reeducación respiratoria*

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miércoles, 18 de abril de 2018

Yoga y Ansiedad

Esa sensación de querer estar más adelante en el tiempo, de correr para alcanzar algo que luego, al alcanzarlo no se llega a disfrutar porque cambiamos nuevamente la meta. Inquietud, estrés, preocupación extrema, miedo al futuro. La ansiedad no siempre es patológica. En determinados momentos, es necessaria para mantenernos alertas. Pero cuando la ansiedad se instala en nuestras vidas puede ser muy angustiante.

Creo que la forma de aproximarnos a la ansiedad es, en primer lugar, reconocer ese sentimiento en nosotros mismos. Saber que "estoy pasando por un momento de ansiedad", que no es lo mismo que decir "soy ansioso/a". Poder reconocer que por momentos en mi vida siento ansiedad y por momentos también me siento tranquila, nerviosa, calmada, contenta, triste, esperanzada, nostálgica. Todos ellos son sentimientos que tienen una finalidad. Ninguno es malo o bueno por sí mismo.

Una vez reconocida la ansiedad, podemos aceptarla y acercarnos a ella con amabilidad. Si nos imponemos y la queremos negar, ocultar, callar, lo único que lograremos es activarla más.

Practicar yoga es una forma de acompañar la ansiedad. No creo que la fórmula sea exigiéndome quedarme quieta, sentada, meditando, respirando, sosteniendo una postura sin moverme. Eso, lo único que lograría sería ponerme más ansiosa. Quizás, la forma más eficaz de acercarme a mi ansiedad, sea adaptar mi clase de yoga a ese estado en particular. Tal vez necesite hacer secuencias más activas, respiraciones más dinámicas respetando mi ritmo actual; para luego, de a poco ir pasando a otros pranayamas más relajantes y a posturas que me conecten con el momento presente.

Nada que se imponga puede dar un buen resultado. Recordemos el principio de "ahimsa" (no-violencia". Si nos acercamos a la ansiedad y respetamos ese estado, podremos entenderla, sentirla en el cuerpo, ser conscientes de ello, acompañarla y darle su lugar de expresión. Y es probable que, de pronto, nos demos cuenta de que esa sensación ha disminuido.

Reconocer, Aceptar y Acompañar.

domingo, 1 de abril de 2018

Mi forma de hacer Yoga

Parecería que en la actualidad cada vez necesitamos hacer más cosas, más rápido, cada vez a un ritmo más acelerado para ser cada vez más productivos. Hacer más, producir más. Más rápido, mejor. Y de pronto, nos vemos envueltos en un círculo del que no podemos salir. Una cosa va llevando a la otra. Nos ponemos en modo automático y así vamos por la vida.

¿Qué pasa si detenemos el tiempo? ¿Qué pasa si de pronto me pongo a pensar en lo que estoy haciendo? Puedo empezar a darme cuenta de que muchas cosas que hago, no las elijo hacer. Puedo descubrir que estoy moviéndome en una rueda a otro ritmo que no es el mío. 
Tal vez ha llegado el momento de oírme, de asomarme en mi interior, de establecer mi modo de operar, mi propio ritmo. Puedo empezar a escuchar a mi cuerpo conscientemente, de respetarlo, darle espacio para que se exprese, sin juzgar, sin reprochar. Y entonces, desde ese lugar puedo frenar, hacer una pausa, evaluar mi situación, elegir y decidir cómo seguir. 


Lo mismo ocurre en una clase de yoga. Mi propuesta es que al armar una postura, no la hagamos en forma automática. La idea es que podamos detenernos a pensar de qué modo la voy a armar, por dónde voy a empezar, a qué velocidad la voy a ejecutar, cómo voy a respirar,  en qué me voy a concentrar. Puedo elegir concentrarme en mis puntos de apoyo o en las partes del cuerpo que no tienen contacto, en un objeto externo o en algún órgano interno, en un chakra específico, en el modo en que estoy respirando. Si bien existen textos donde se explica cómo realizar una asana correctamente, adónde dirigir la mirada, la atención y la intención, yo considero que es mucho más valioso construir una asana desde lo individual. ¿De qué me sirve hacer una postura como se "debe" si eso no me hace sentir bien?
Entonces, descubriremos que cada vez que hacemos una asana, se siente diferente, es distinta de una clase a la otra, porque el que la ejecuta es distinto de un día al otro.

No somos todos iguales, no necesitamos las mismas cosas y no vamos en la misma frecuencia. Cada uno encontrará su manera única y maravillosa de hacer yoga y de ser en el mundo. 

martes, 20 de marzo de 2018

Meditación de otoño

Esta es una meditación muy sencilla que podemos hacer como símbolo de la etapa otoñal.
Utilizaremos dos papeles donde escribir.

Escribir en el primer papel:

  • qué aspectos de mi personalidad me gustaría dejar
  • qué actividades, pensamientos, relaciones, objetos ya no forman parte de mi vida actual
  • qué es lo que me ata y no me deja avanzar


Escribir en el segundo papel:

  • qué aspectos de mi personalidad quiero cultivar
  • qué proyectos quiero empezar a construir
  • dónde quiero poner mi energía hoy


Al primer papel, lo vamos a quemar o romper, como símbolo de lo que dejamos. Al realizar esto, podemos visualizar un árbol que va perdiendo sus hojas.
Al segundo papel lo guardaremos en algún lugar donde podamos leerlo diariamente.
Durante estos días meditaremos centrándonos en la respiración. Luego, leeremos las intenciones escritas y visualizaremos un espacio libre y despojado en nuestro interior donde puedan sembrarse esos propósitos personales.


Equinoccio de otoño

 El otoño es un período en el que podemos aprovechar para soltar y dar lugar al inicio de una nueva etapa.
La palabra equinoccio, del latín aequinoctium (aequus nocte), significa "noche igual". La duración del día es la misma que la de la noche en toda la Tierra. 
Podemos entender este suceso como un período en el que equilibramos aspectos opuestos de nuestras vidas. Lo que tenemos dentro nuestro se conecta armónicamente con lo que nos rodea. Nuestras intenciones se relacionan con nuestras acciones. Nos desapegamos de la nostalgia del pasado y nos liberamos de la ansiedad del futuro y, de esta forma, estamos anclados en el eterno presente. Recapacitamos y agradecemos lo vivido, como quien agradece la siembra por la cosecha que nos dejó. Y al mismo tiempo, separamos las semillas para volver a sembrar. Despejamos el camino, creamos un espacio nuevo por donde avanzar.
Los árboles pierden sus hojas, se desnudan para empezar un período de recogimiento.  La Madre Tierra comienza un período de descanso, se contrae para guardar en las semillas las potencialidades de la vida. De la misma forma, podemos desprendernos de todo aquello que ya cumplió su ciclo, soltarlo, desnudarnos para el encuentro con nosotros mismos, libres, despojados.
Vivir en armonía con la Madre Tierra, observar la Naturaleza y aplicar sus principios en nuestras vidas, nos permite armonizarnos, fluir, sentirnos parte de ella.

domingo, 11 de marzo de 2018

Metta Bhavana

Metta Bhavana es una meditación que nos invita a desarrollar amor incondicional y bondad hacia nosotros mismos y los demás. Esto nos permite estar en armonía y tener mayor empatía con nuestro entorno, despertando sentimientos positivos.

"Bhavana" significa cultivo de la mente y "metta" puede traducirse como amor incondicional, bondad, compasión, amabilidad.

La meditación Metta Bhavana comienza dirigiendo amor incondicional hacia nosotros mismos para, luego, ir ampliando cada vez más el rango de alcance de ese sentimiento hacia otros seres amados, desconocidos o indiferentes y hasta incluso odiados o con los que tengamos algún tipo de relación difícil.

El hecho de que esta meditación nos habla de "cultivar la mente" implica un cuidado, una atención y una dedicación regular, disfrutando del proceso más allá de los resultados. Meditar requiere tolerancia, paciencia, aceptación. Habrá días en los que podremos entrar fácilmente en un estado de meditación, mientras que otras veces vendrán distracciones en forma constante. No debemos desanimarnos. Lo importante para que una práctica de meditación dé frutos es mantener la constancia y aceptar que todos los días que meditamos no son iguales. Y eso es parte de la meditación también, porque nos enseña a estar presentes en el aquí y ahora.

lunes, 5 de marzo de 2018

Asana

La imagen puede contener: una persona, océano, cielo, montaña, naturaleza y exterior

La palabra asana significa en sánscrito "asiento", en referencia a la postura que empleaban los antiguos yoguis para permanecer sentados en meditación. Las asanas son posturas que actúan en el cuerpo y la mente para el desarrollo espiritual. El sabio Patañjali definió al Yoga como "la fluctuación de los movimientos de la mente" y consideraba que una asana debería ser una postura estable y fácil. 
Cada postura que armamos en una clase de yoga implica un movimiento de músculos y articulaciones, una respiración que fluye y acompaña esa postura, y un estado mental de atención y consciencia de ese momento presente. 
Para que una postura se convierta en asana necesita la unión  entre el cuerpo físico, la respiración y la mente. De la misma forma que para pintar un cuadro participan el pintor, las pinturas y el lienzo. Los tres están presentes y si falta una de las partes, ya no se podría pintar ese cuadro.
Mover el cuerpo, tonificarlo, elongar no significa hacer yoga. Yoga es estar en un estado de armonía entre mi cuerpo, mi mente, mi espiritualidad.  Es estar en contacto completo con todo mi ser.